martes, 7 de julio de 2015

Votos matrimoniales ¿Era en serio?



¡Qué día tan hermoso aquel cuando nos prometimos amor eterno! La boda soñada, el vestido hermoso, la celebración más importante de nuestra vida. ¡Una fecha inolvidable!

Lamentablemente lo que sí se olvida son las promesas que hicimos ese día en el altar. Hoy en día el matrimonio es perfecto sólo en las fotos. Porque en la vida real muchos decidieron dejar a un lado lo que se prometieron delante de personas importantes y más grave aún, delante de Dios. Y el matrimonio se ha vuelto "desechable". Sin embargo no me quiero enfocar en esto, sino más bien en los votos...

¿Quién recuerda los votos de su boda? La verdad yo no... Estaba tan feliz y emocionada que no tengo la más mínima idea de lo que prometí; pero todos sabemos que lo tradicional es decir que "Aceptamos estar juntos en la salud y en la enfermedad; en la riqueza y en la pobreza; hasta que la muerte nos separe"... ¡Oh Dios mío qué palabras más importantes! Y NO LO RECORDAMOS!!!

Yo tengo que decir que últimamente he estado reflexionando en esos votos, que aunque no los recuerdo tuvo que ser algo parecido a eso. Y digo esto porque en mi matrimonio estamos pasando por la parte de "en la salud y LA ENFERMEDAD"... No ha sido problema estar unidos en la pobreza porque lo hemos sobrellevado con fe en momentos difíciles; pero este tramo de la enfermedad y cumplir con lo prometido en el altar, ha sido duro.

Uno promete estar ahí en la enfermedad; pero creo que en ese momento pensamos (si es que pensamos...) en una enfermedad pasajera como una gripe, una pierna quebrada o algo leve. Sin embargo cuando una enfermedad crónica toca a la puerta de tu matrimonio... Ahí es donde el voto se pone a prueba.

Mi esposo sabe muy bien lo difícil que es cumplir con este voto. Creo que jamás se imaginó que sería tan difícil; PERO ESTOY TOTALMENTE AGRADECIDA CON ÉL POR SU VALENTÍA! No ha sido fácil para él tener que verme "apagada" porque simplemente no funciono. Ha tenido que salir adelante como cuando una pierna no funciona bien, cojeando porque yo no estoy al 100% a su lado; pero ¡Él está al 1000% al mío!. Ha sido tan valiente al tener que partirse en dos para acudir ante el llanto de mi bebé y mis gritos de dolor en las noches; ha tenido que dividir los ingresos entre el alimento y las medicinas y cuando no hay, ingeniarse la manera de conseguirlo. Ha tenido que aprender a cocinar y hacer cualquier labor de la casa por los días que mi cuerpo simplemente no quiere funcionar y para que yo esté tranquila. Ha tenido que sacar adelante las labores pastorales solo y poner cara de fuerte aunque esté preocupado y agotado.

Mi esposo sabe muy bien de lo que se trata este voto porque aunque sea muy difícil, cada día me demuestra con hechos que lo dijo en serio. Yo no lo merezco; porque la otra parte del voto se trata de dejarse ayudar en la enfermedad y también es difícil ver a tu ser amado desgastarse por amor. Es difícil saber que hay tanto que hacer y no poder colaborar y simplemente dejarse cuidar. No lo merezco porque tal regalo, tal sacrificio, tal acto de amor no se puede ganar con nada. 

El paso por la enfermedad ha sido muy duro; pero saber que lo que un 15 de diciembre del 2006 prometimos ante Dios es real, me da fuerzas para seguir adelante y hacer que valga la pena el esfuerzo de mi pastor, mi enfermero, mi consejero, mi paño de lágrimas, mi mejor amigo, el esfuerzo del amor de mi vida. Sólo quiero decir hoy: GRACIAS GERARDO YÁNEZ POR ESA CLASE DE AMOR! Tu amor me levanta, me sana, me da vida y sé que sólo Dios te puede enseñar cómo amar así. Te amo... Prometo hacer valer tu esfuerzo como esposo, como padre y como hombre de Dios. 

Muchos ante una enfermedad grave o ante una crisis económica o de cualquier tipo abandonan el barco porque no creían que esos votos eran en serio; pero sólo hasta que tienes la oportunidad de ponerlos en práctica te das cuenta si lo que prometiste era cierto o no. El verdadero amor matrimonial consiste en levantar al otro cuando esté caído; en estar ahí no para sacar provecho del otro sino para entregar tu vida por su bienestar. ¿Cómo lo sé? PORQUE MI ESPOSO ME ENSEÑA SOBRE ESE TIPO DE AMOR TODOS LOS DÍAS. De él estoy aprendiendo...

¿Fue cierto lo que prometiste? ¿Has cumplido con tus votos matrimoniales como deberías hacerlo? Ningún sacrificio o esfuerzo está fuera del verdadero amor. Se necesita ser valiente y hasta heroico para cumplir con estos votos. 

¡Los héroes sí existen! Yo conozco a uno que me llama "esposa".

Cinthya Jiménez DE YÁNEZ 
Pastora y Consejera Familiar


viernes, 17 de abril de 2015

Un ladrón en casa

¡Hemos invitado a un ladrón a nuestra casa

Sí, así es. Y comparte con nosotros como si fuera de la familia, y muchas veces lo tratamos mejor y le dedicamos más tiempo que a los propios miembros de la familia. Este ladrón ha venido con una invitación de nuestra parte, y hasta hemos pagado para que venga... Y con fuerza ha llegado a robarnos tiempo, relaciones importantes, habilidades y muchas cosas más.

Este ladrón a quien gustosamente hemos invitado a la casa se llama TECNOLOGÍA. Y por favor no me mal interpreten, a mí me encanta la tecnología y los que me conocen lo saben; sin embargo hemos llegado a un punto en donde nuestras vidas con y en la tecnología es más importante que la vida real.

Y ¿Por qué digo que la tecnología nos roba? Porque con tantas cosas "Smart" que nos "faciliten" la vida, nos estamos perdiendo de muchas cosas importantes. Por ejemplo ya casi nadie escribe a mano, todo es a través del celular o la computadora y si esto tampoco le gusta, tiene la opción de "dictado". Otro caso son las calculadoras que nos "evitan la fatiga" de tener que hacer operaciones matemáticas mentalmente.Y no digo que sea malo, yo uso cada una de estas opciones. Lo peligroso es que dejemos de practicar habilidades que son beneficiosas para nuestro cerebro.  

Pero esto es secundario. Lo que más me preocupa es que la tecnología nos está robando el tiempo en familia. Las consolas de videojuegos, las computadoras, la televisión, estos siempre han sido factores distractores en la familia; pero no pueden faltar los benditos "Smartphone".

Hoy quien no tiene un Smartphone es un fenómeno y es acusado a veces de "tacaño" o de "anticuado". Son múltiples los beneficios que obtenemos con uno de estos celulares si sabemos utilizarlos con prudencia; pero también si no los usamos de manera "inteligente" nos pueden causar serios problemas familiares.

 Muchas veces estamos completamente inmersos en nuestro mundo virtual revisando las redes sociales, conversando por chat o simplemente jugando alguno de los cientos de jueguitos que muy "amablemente" nuestras amistades del face nos envían a cada rato y por estar en estas, descuidamos lo que realmente es importante: LA FAMILIA. 


Uno de los problemas familiares que nos trae el no utilizar esta tecnología correctamente es la discordia entre pareja. Algunas parejas se pelean entre sí porque se cuestionan por tanto tiempo que pasan chateando y se siembra la duda si hay otra persona entre ellos debido a las largas conversaciones por chat. Y aunque no sea así, se siembran dudas y celos innecesarios porque en lugar de dedicar tiempo en pareja estamos metidos en el celular día y noche. O aunque no haya celos de por medio el otro se siente desplazado por un aparato. Me pregunto yo ¿Será este un tipo de infidelidad?.


Otro conflicto es entre hijos y padres. Hoy en día ¡niños tienen celular! Tienen su propia laptop y ni se diga de las consolas de videojuegos. Y hemos permitido que esta tecnología nos robe tiempo valioso con nuestros hijos. Preferimos que se queden quietos embobados con estos aparatos y que "no molesten" y de esta manera viven cada vez más alejados de las relaciones cara a cara. Como consejera familiar no recomiendo que los niños y adolescentes tengan internet en sus celulares y tampoco que tengan una computadora en su habitación. Esto es darles una responsabilidad más grande de la que puedan soportar. Hay tantas cosas en el internet que están al alcance de un clic y como padres debemos ser cuidadosos y responsables de lo que nuestros hijos ven y escuchan. 


Y por último, la tecnología mal utilizada nos está robando el valioso tiempo que como padres debemos dedicar a nuestros hijos. Mamá y papá ni voltean a ver a su niño o niña porque "están ocupados" atendiendo asuntos en su teléfono celular. Y equivocadamente creemos que la llamada, el mensaje o el post es más importante que la necesidad inmediata de los hijos. Y fríamente no lo pensamos o decimos; pero nuestras acciones así se lo están indicando a ellos. 

Que terrible es ver familias que se sientan a la mesa y el invitado especial en ella es el celular. Ya sentarse a la mesa dejó de ser un momento importante como familia porque cualquier sonido que emita esa cosa será más importante que compartir un momento especial con los nuestros. 

Reflexionemos. Seamos sabios y utilicemos correctamente la tecnología y no permitamos que nos robe momentos únicos en familia. Si valora ciertos momentos del día con los suyos, olvídese de ese aparato y dedique tiempo a lo que realmente vale la pena, al menos durante los momentos que son sagrados como familia, si es que los tenemos.

Usemos la tecnología y no dejemos que ella nos use a nosotros.

Cinthya Jiménez de Yánez
Pastora y Consejera Familiar

martes, 16 de septiembre de 2014

Dios madre


Quiero comenzar diciendo que este no es un artículo teológico sobre la maternidad de Dios. Sino más bien una reflexión en base a mi experiencia como madre que tantas y tantas enseñanzas me ha traído...

Ser madre es la experiencia más compleja que una mujer pueda experimentar. Digo compleja porque es hermosa pero sacrificada. Nos reímos y hay momentos que nos volvemos locas. Ser madres nos enseña a sacrificarnos, a amar sin condiciones, a disfrutar de los detalles de la vida.

Yo quiero estar con mi hijo, no quiero separarme de él, porque quiero verle crecer. No me quiero perder ni un momento importante de su vida. Amo verle sonreír y aprender cosas nuevas cada día. Me encanta escuchar su voz... Simplemente me alegra el día. ¡Y me vuelve loca cuando me dice "mamá"!

He aprendido que de la misma manera Dios me ama, me ama de manera desmedida, sacrificada y permanente. Dios quiere estar conmigo todo el tiempo y así como una madre, quiere verme feliz. Dios quiere verme crecer. ¡QUIERE ESCUCHAR MI VOZ! 

Me imagino el dolor que le causamos a Dios cuando nos alejamos de Él, cuando no oramos, porque no escucha nuestra voz. Me imagino el dolor que le provocamos con nuestro mal agradecimiento. Me imagino el dolor que le causamos cuando sufrimos como consecuencia de vivir lejos de Su presencia. Cuando caemos y nos lastimamos por nuestra necedad. 

Yo quiero proteger a mi hijo, quiero cuidarlo de personas malas, quiero cuidarlo de que se haga daño; pero sé que un día él tomara sus propias decisiones y yo podré hacer sólo lo que él me permita hacer. De igual manera Dios quiere cuidarnos; pero cuando nos salimos de Su cobertura es poco lo que Él puede hacer por nosotros aunque quiera. 

Yo disfruto mucho alimentar a mi bebé... Me hace sentir muy dichosa cuando me busca para que lo alimente, o cuando lo tomo en mis brazos y se calma porque simplemente como dice mi esposo "tiene mamitis". Me encanta saber que mi presencia lo alivia porque me quiere tener cerca. Que simplemente con mi olor sabe que todo está bien... Amo ver su alegría cuando escucha mi voz. Eso mismo le debe suceder a Dios. Proverbios 15:8 dice que "... La oración de los rectos es su gozo". Cuando le buscamos porque necesitamos ser alimentados por Su Palabra, porque necesitamos Su presencia, me imagino Su sonrisa. Me imagino a Dios diciendo "Aquí viene mi hija amada..." 

Ser madre me ha hecho ver a Dios claramente como madre también. Él me alimenta, me cuida, me protege, me ayuda a crecer... Me calma con su amor y quiere estar conmigo. Una madre no pudo sacar por ella misma tan grande amor, Dios tuvo que habernos enseñado. Tuvo que poner algo de Él en nosotras. 

Yo quiero que mi hijo quiera estar conmigo, quiero que él quiera amarme... De igual manera Dios quiere que queramos estar con Él y amarlo. Yo quiero estar con Dios, necesito Su paz, necesito Su amor, necesito que me enseñe a crecer. 

Dicen que nada se compara con el amor de una madre... Nada se compara con el amor de Dios. El Himno a la Madre Hondureña dice: "Porque no puede haber en la tierra una imagen más clara de Dios..." 

Definitivamente DIOS TIENE QUE SER MADRE!!!

Cinthya Jiménez de Yanez 
Pastora y Consejera Familiar 

Hijos: ¿Qué lugar ocupan?

Después de casi un año sin escribir en el blog por licencia materna... Me he dado cuenta de las muchas cosas que mi hijo me ha enseñado, quiero compartir una de ellas a través de estas palabras. No es mi intención ofender a nadie, sino más bien compartir una de las reflexiones más profundas que la experiencia de ser madre me ha traído. Tienen derecho a no estar de acuerdo conmigo.

Antes de ser madre, percibía en algunas parejas cristianas la alegría que provocaba la llegada de un bebé a sus vidas y a su matrimonio. Luego comencé a notar que algunas personas ya no se expresaban de su matrimonio o de Dios de la misma manera. Sus hijos se convirtieron en el centro de toda su vida. Y yo me preguntaba ¿Qué me pasará a mí cuando ese momento me llegue?. Después de 7 años y medio de matrimonio, el momento me llegó...

He escuchado a padres expresar "Mis hijos son la razón de mi vida..." A otros he escuchado decir "Mi hij@ es al amor de mi vida...". Y estas son hermosas expresiones de amor; sin embargo antes de tener a sus hijos Dios era la "razón de su vida" y su espos@ era el "amor de su vida". Y los hijos vienen a ocupar un lugar tan importante en nuestras vidas, tan absorbente, que podemos estar a un hilo de darles un lugar que ya tenía dueño. 

Estoy viviendo una experiencia maravillosa como madre y reconozco que fue Dios quien me otorgó el privilegio de serlo, lo esperé por mucho tiempo y al fin Dios me concedió este regalo maravilloso. ¿Cómo podría yo dejar a un lado al que dio vida a mi vientre?... Durante casi 20 años Dios ha sido la razón de mi existencia porque en todo lo demás que puse mi confianza, me falló. Las personas fallan, el éxito es temporal, los lugares cambian, los hijos un día se irán de casa y también fallarán una que otra vez. Dios es algo permanente, seguro y nunca me fallará. Por lo tanto DIOS ES LA RAZÓN DE MI VIDA... Es el motivo por el cual me levanto, porque en realidad es Él quien me levanta. Él es mi inspiración para hacer lo que hago, porque fue Él quien le dio sentido a mi vida, desde mucho antes que mi hijo llegara.

Mi hijo no es un estorbo para servir al Señor, ¡él es una bendición!... No voy a alejarme de Dios porque tengo un bebé que cuidar... Le voy a enseñar a mi hijo con mis acciones quién me concedió tan hermoso regalo y lo agradecida que estoy con Él porque me dio el honor de ser madre. 

Por otro lado pienso en el lugar que ocupa mi hijo en mi matrimonio... Profundamente enamorada del hombre con el que elegí casarme puedo decir: MI ESPOSO SIGUE SIENDO EL AMOR DE MI VIDA... ¿Cómo podría abandonar y descuidar al que plantó en mí la semilla de la vida? Yo no me hice madre sola... Mi esposo tuvo una gran contribución, si no me creen basta con que vean a mi hijo... ¡Es idéntico a él! Quiero agradecerle cada día de mi vida por tan inmenso regalo. 

Muchos matrimonios se vienen abajo con la llegada de los hijos porque se desenfocan... Un hijo crecerá seguro y estable si ve un profundo y genuino amor entre sus padres. Ningún hijo va a crecer con traumas porque ve a su madre amar a su padre... O porque ve a su padre atender como una reina a su madre... (Amén... Aleluya... Habla Señor!.. Ja ja) Sin embargo un hijo sí crecerá con el recuerdo de unos padres fríos entre ellos, esperando que en cualquier momento su matrimonio se acabe...

No quiero que me mal interpreten, mi hijo es una bendición incalculable en mi vida; pero él no ha venido a ocupar el lugar de Dios, ni el lugar de mi esposo... Un día mi hijo crecerá, se casará, decidirá dónde servirá al Señor, se irá de nuestro lado, y mi esposo y yo nos quedaremos solos otra vez. 

Pienso en lo que le pudo haber pasado a Abraham... Un hombre avanzado en edad que soñaba ser padre, fue llamado "amigo de Dios" y Dios le concede a Su amigo aún en su vejez el sueño de ser padre. No está en la Biblia; pero yo me imagino a Abraham tan feliz con su hijo, tan emocionado de que el sueño se cumplió... Me lo imagino tan ocupado en sus labores de padre, que quien sabe, tal vez descuidó su relación de amistad con Dios. Un día Dios le dice "sacrifícame a tu amado Isaac...". A parte del contexto histórico y socio cultural de la época... Yo quiero pensar un poco en que Dios quiso redireccionar las prioridades de Abraham... Como que Dios quería sacudirlo un poquito y decirle "Hey Abraham... ¿Recuerdas cómo anhelabas ser padre?, Abraham... ¿Recuerdas cómo me pedías este milagro? Yo te lo concedí... Mírame Abraham, sigo estando aquí para bendecirte aún más..." 

Por favor los exegetas y eruditos de la Biblia no me crucifiquen por esta interpretación, es mi visión como consejera familiar... No puedo evitar la tentación de sacar lecciones para la familia de las historias Bíblicas... 

Como conclusión puedo decir que, cada persona importante en nuestra vida ocupa un lugar especial, por eso es "importante"; pero procuremos que nadie usurpe el lugar de nadie... Porque si esto sucede el que se ve usurpado se tiene que ir, porque ya no hay un lugar para él. 

Ama a tus hijos, valora a tus hijos, cuida a tus hijos, dedícales tiempo; pero también has lo mismo con Dios y con tu cónyuge. No pongas a tus hijos como una excusa porque ellos son una bendición, no un problema. 

¿Dios sigue siendo tu razón de vivir?... ¿Tu cónyuge sigue siendo el amor de tu vida?

Y quiero aprovechar para agradecer a mi esposo por todo su amor y cuidado... Sería una loca si no lo reconozco... Amor, quiero amarte y cuidarte, tal como lo prometí en el altar hace casi 8 años. Te prometo que haré mi mejor esfuerzo... Y sé que juntos le demostráremos a nuestro hijo el profundo amor que tenemos hacia Dios, porque como cabeza del hogar me lo has demostrado a mí primero. ¡Te amo profundamente!

¡Valoremos y amamemos!

Cinthya Jiménez de Yánez
Pastora y Consejera Familiar

jueves, 19 de septiembre de 2013

La iglesia: ¿Correccional juvenil?

Si usted es de los padres que considera que la iglesia ocupa un papel fundamental en la educación de su hij@, pues este artículo le puede interesar. Y quiero aclarar que se refiere a jóvenes que asisten a la iglesia con sus padres; pero también se puede aplicar a todas las áreas de la vida familiar. 

En nuestras iglesias tenemos jóvenes de diferentes contextos familiares, económicos y culturales. Llegan a lak iglesia muchas veces porque alguien los invitó o porque su familia va a la iglesia y los lleva. Como pastores y líderes tenemos una enorme responsabilidad al velar por ellos y edificar sus vidas; sin embargo la mayoría de las veces ese trabajo se echa a perder cuando los chicos y chicas llegan a casa.  

Es en casa donde muchas veces les roban a los jóvenes la Palabra que ha sido sembrada en sus corazones, digo esto porque encuentran en sus hogares padres que dicen ser "cristianos" y viven totalmente alejados de las verdades bíblicas. Encuentran en su hogar supuestamente "cristiano" una familia donde el afecto y las palabras amorosas poco o nada se expresan y entonces estos mismos padres juzgan a la iglesia, a los líderes y pastores porque sus hijos no cambian.

Es en casa donde ellos y ellas reciben los modelos a seguir, no es responsabilidad de la iglesia darle esos modelos. Es en casa donde se le debe proporcionar un ambiente de seguridad y donde se deben contestar sus dudas e inquietudes. La iglesia es una colaboradora de la labor familiar, NO LA RESPONSABLE. Es en casa donde ellos deben aprender amar a Dios porque tienen unos padres que les están mostrando cómo. Es en casa donde se aprende a amar a la iglesia porque tienen unos padres que hablan bien de su iglesia, de sus pastores y líderes. Cuando los padres de familia no cumplen con esta labor, la influencia de la iglesia se ve mermada.

Muchos padres de familia quieren que los pastores y líderes de la iglesia "cambien" a sus hijos e hijas pero ellos no están dispuestos a cambiar. Muchos padres de familia reclaman que no se le da la debida atención en la iglesia a sus hijos e hijas, cuando en casa son unos verdaderos desconocidos. Se envían a la iglesia jóvenes con problemas de carácter, de conducta, problemas de adicciones, problemas en los estudios, problemas de rebeldía para que la iglesia haga ALGO por ellos; pero como padres no quieren asumir su responsabilidad y mucho menos están dispuestos a evaluarse y a reconocer que en un gran porcentaje los problemas de sus hijos e hijas se debe a la falta de algunos ingredientes en su hogar. 

Hay padres de familia que dejan de ir a la iglesia porque creen que sus hijos están pequeños y no necesitan de Dios y cuando son adolescentes no saben cómo enmendar ese error. Hay padres de familia que viven su cristianismo como si sus hijos e hijas nunca les reprocharán o como si sus hijos fueran ciegos y no se dan cuenta que el estilo de cristianismo de sus padres dista mucho de lo que aprenden en la iglesia. 

Si un padre o madre de familia no cuida su lenguaje en casa cuando se refiere a los problemas de la iglesia, o si no es responsable con los compromisos de la iglesia, o si un día va otro día no va... Que no se pregunte después "¿Por qué mis hijos no quieren ir a la iglesia?" Y añaden: "es que nadie los visita" o "es que a la iglesia no le interesa mi hijo o mi hija" cuando los responsables de su desanimo muchas veces son ellos mismos como padres. 

Y paradójicamente sucede también que si los jóvenes están muy animados en la iglesia y tienen sus amigos y amigas y quieren servir al Señor de manera comprometida... Los padres los llaman a cada rato; los hostigan que ¿a qué hora termina el culto? y no puede faltar el famoso y dañino reclamo: "¡sólo te falta llevar la cama a la iglesia!" Ja ja o cuando quieren salir de vez en cuando a divertirse un poco con los mismos líderes u otros jóvenes de la iglesia NO LES DAN PERMISO! Y después se preguntan "¿Por qué mi hijo o mi hija se volvió así de rebelde y no quiere ir más a la iglesia?" Y la peor de todas es: "Te portaste mal, ¡NO VAS A LA IGLESIA!"...  ¿Whaaaaaaaat??? ¿Les niegan la oportunidad de ir a un lugar donde pueden ser confrontados por el mismo Dios para cambiar? Y al final el castigo que creían que era para sus hijos e hijas resulta ser para ellos mismos como padres.

Pero también está el otro extremo, en donde el joven comete un error y como pastores y líderes queremos formarle para su crecimiento y madurez; sin embargo los padres no quieren que toquen a sus hijos porque en casa el chico o la chica hace lo que se le da la gana y quieren que en la iglesia sea igual... Y se quejan cuando su hijo o hija no respeta reglas, ni autoridad, cuando le va mal en la vida porque no tuvo un "hasta aquí" y culpan a la iglesia que no hizo nada al respecto.

Algunos padres de familia siempre andan diciendo: "Pastor, pastora hable con mi hijo o mi hija" cuando los que tienen que buscar las vías de comunicación con sus hijos e hijas son los padres. Nosotros como pastores y líderes podemos contribuir y lo hacemos con gusto; sin embargo vemos a los jóvenes 2 o 3 veces por semana cuando mucho, mientras que sus padres los ven a diario. El 90% de la edificación de las vidas de los jóvenes están en manos de su familia. Cuando los jóvenes no tienen padres, o su familia no es cristiana, la historia cambia; pero en el caso de familias cristianas deben asumir la responsabilidad por su familia y no dejarla en manos de la iglesia o de cualquier otra institución. 

Como iglesia ¡Claro que vamos a ayudar a nuestros jóvenes! Por supuesto que vamos a apoyarlos en todo lo que podamos, esa es nuestra labor y esa labor de la iglesia será más efectiva cuando los padres de familia asuman su responsabilidad en el crecimiento espiritual y en todas las demás áreas de las vidas de sus hijos e hijas. 

Ser padre no es fácil, ser pastor tampoco lo es; pero si logramos trabajar en equipo para bendecir a nuestros jóvenes, las cosas pueden ser mejores. 

¡La iglesia NO ES UNA CORRECCIONAL JUVENIL! Es un lugar donde juntos como familia podemos crecer y madurar para Gloria del Señor. 


Cinthya Jiménez de Yánez
Pastora y Consejera Familiar



martes, 6 de agosto de 2013

El matrimonio es como una Cuenta Bancaria


Usted no toma de su tiempo para ir al cajero automático cuando sabe que no tiene nada en su cuenta ¿cierto? Porque sabe que no ha ahorrado; sin embargo no sucede así en el matrimonio. Queremos que nuestro cónyuge nos complazca, a pesar de que no hemos depositado nada en la cuenta, más bien estamos en números rojos… entonces ¡hay que depositar!

En el matrimonio los hombres y las mujeres recibimos los depósitos de diferente manera. Los hombres reciben sus depósitos físicamente y las mujeres emocionalmente. Si un esposo no ha hecho depósitos en la cuenta emocional de su esposa con halagos; con expresiones de cariño; ayudando en las tareas del hogar, no espere retirar “algo” porque recibirá un mensaje que diga “Fondos insuficientes”. De igual forma una esposa que quiera ser consentida a través de expresiones de cariño por su esposo y que quiera que la saquen a pasear más seguido, no puede esperar esta reacción si no ha depositado en la cuenta física de su esposo. Es un ciclo y uno de los dos debe tomar la iniciativa de empezar.

Un esposo puede depositar en la cuenta de su esposa con cariños y atenciones, que ella se sienta amada por su esposo y así estará lista para que el esposo pueda retirar el cariño físico que necesita. Lo mismo sucede con la esposa que deposita en la cuenta de su esposo expresiones físicas de cariño, podrá retirar cariño emocional que necesita. Así las necesidades de ambos están satisfechas.

Una vez que este ciclo comienza ambos se sienten realizados y satisfechos en su relación matrimonial y es ahí donde surge el milagro de la felicidad. Amar a la otra persona es darle lo que necesita, es decir, depositar en su cuenta.

El matrimonio no se trata de lo que “YO” necesito, sino más bien de lo que “MI CÓNYUGE” necesita. De esta  manera las necesidades de ambos serán satisfechas al pensar primero en el otro. Y ese es un problema grave en los matrimonios hoy en día, porque pensamos en que la otra persona “no me da lo que necesito…” cuando realmente el AMOR se trata de darle al otro lo que necesita. Si hacemos esto tendremos matrimonios más fuertes y sanos, alejados de todo egoísmo que es lo contrario del amor.

“El que ama tiene paciencia en todo, y siempre es amable. El que ama no es envidioso, ni se cree más que nadie. No es orgulloso. No es grosero ni egoísta. No se enoja por cualquier cosa. No se pasa la vida recordando lo malo que otros le han hecho. El que ama es capaz de aguantarlo todo, de creerlo todo, de esperarlo todo, de soportarlo todo. Sólo el amor vive para siempre…” 
1 Corintios 13:4,5,7,8ª

Que cada uno pueda decirse hoy: Vivo para amarte, para cuidarte y para llenarte…

Te pregunto: ¿Tienes fondos en tu cuenta?


Cinthya Jiménez de Yánez
Pastora y Consejera Familiar


martes, 16 de julio de 2013

¡Qué la mujer se sujete a su marido!




Algunas mujeres sé que querrán apedrearme con esta expresión; sin embargo les ruego que lean lo que sigue antes de juzgar el enunciado, pues como mujeres nos conviene.

Algunos hombres estarán diciendo ¡amén pastora gloria a Dios! Ja ja y espero que sigan diciendo lo mismo al terminar de leer.

Esta frase se ha repetido por muchos años, en muchas iglesias y en diferentes contextos. Y yo estoy de acuerdo con lo que la Biblia nos enseña en Efesios 5:22-24 diciendo: "Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo." Es un mandato bíblico chicas...

Ahora bien, las mujeres no tenemos ningún problema en sujetarnos a nuestros esposos cuando ellos cumplen la parte del mandato que les corresponde. Efesios 5:25-31 dice así: "Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne." Note por favor que el mandato es más extenso para el hombre que para la mujer...

Entonces, digo de nuevo, para una mujer es fácil sujetarse a un esposo que también cumple el mandato divino de amarla "como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella...".

En muchos contextos se le exige a la mujer "que se someta a su marido"; "que se sujete"; "que respete la autoridad de su marido..." Y estoy de acuerdo; pero se les ha olvidado decir la parte más amplia del mandamiento y es que el marido debe AMAR  a su esposa... Es una sujeción mutua tal como comienza el pasaje en Efesios 5:21 diciendo: "Someteos unos a otros en el temor de Dios." esta frase es la introducción del mandato tanto para el hombre como para la mujer. El que una mujer se sujete no se trata de humillarse o ser esclava de un hombre frío y descuidado. Se trata de respetar y honrar a un hombre que cumple el mandato divino de amarla, respetarla y cuidarla. Si el hombre se somete en amor hacia su esposa, la mujer se someterá en respeto hacia su esposo. Dios hace las cosas de manera muy funcional, justa y equitativa.

Hombres ¿Quieren ver en casa a una esposa sumisa, atenta y respetuosa? ¡ÁMENLA Y CUÍDENLA! Les aseguro que no falla la fórmula bíblica. Y mujeres ¿Quieren ver un esposo que las ame y las cuide? RESPÉTENLO tal como el Señor nos pide y con paciencia recogerán el fruto.

Yo puedo decir que soy inmensamente feliz y no tengo ningún tipo de problema en someterme a mi esposo, porque es un hombre tierno, atento y amoroso. Y yo sigo en la lucha cada día para respetarlo, honrarlo y valorarlo como el regalo de Dios que es.

"Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido." Efesios 5:33

Vamos a vivir el matrimonio tal y como Su diseñador lo creó... ¡En amor y respeto!

Cinthya Jiménez
Pastora y Consejera Familiar